Se trata del transporte médico de personas en estado grave o de alto riesgo clínico, que requieren atención continua mientras son trasladadas desde un hospital, clínica o domicilio hacia un centro de salud especializado. Este traslado se realiza en una ambulancia UCI, con el soporte necesario para monitorear y estabilizar al paciente en tiempo real.
Se aplica en casos como:
- Accidentes graves con trauma severo
- Pacientes con respiración asistida o ventilación mecánica
- Infartos, derrames cerebrales u otras emergencias cardiovasculares
- Postoperatorios inestables
- Traslados interhospitalarios a unidades de cuidados intensivos